El escándalo Watergate es el mayor
y más célebre escándalo político de la historia. Sin embargo, debido a su gran
complejidad, sus detalles son poco conocidos por el público general. Por ello,
en este artículo explicaremos de manera resumida los principales aspectos del
Watergate, a través de once preguntas y respuestas.
Resumidamente, ¿en qué consistió el escándalo Watergate?
En 1972, unos hombres fueron
sorprendidos poniendo micrófonos en la sede del Partido Demócrata, en el
edificio Watergate de Washington, D.C. Comenzó entonces una larga investigación
que descubrió que esos hombres trabajaban para la campaña del Presidente Nixon.
Además, salieron a la luz otros delitos contra la oposición en los que estaban
implicados altos cargos de la Casa Blanca. Finalmente, el propio Nixon dimitió
cuando aparecieron unas grabaciones que demostraban que él había intentado
frenar la investigación del Watergate.
¿Por qué es tan famoso el escándalo Watergate?
En primer lugar, porque nunca antes
habían salido a la luz tantos delitos cometidos por el entorno del Presidente
de los Estados Unidos, o posiblemente por el Presidente mismo. Además, no sólo
se trataba de sospechas, sino que se tenían pruebas muy gráficas y detalladas.
En segundo lugar, porque el desarrollo
del escándalo fue muy sorprendente. Empezó casi como una anécdota, y fue
creciendo poco a poco, con revelaciones y giros inesperados: historias de
espías, operaciones encubiertas, teléfonos intervenidos, chantajes, traiciones,
informantes anónimos, grabaciones secretas...
Finalmente, el escándalo Watergate
es famoso porque acabó con la dimisión de un presidente de los Estados Unidos.
También se vieron afectados muchos otros altos cargos, algunos de los cuales
acabaron en la cárcel.
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| Nixon (derecha) en el Despacho Oval con algunos de sus colaboradores. Todos los que aparecen en la fotografía, menos el Presidente, acabaron en la cárcel. |
¿Por qué dimitió Nixon?
Al contrario de lo que piensa mucha
gente, Nixon no dimitió porque se demostrase que estaba implicado en alguno de
los delitos contra la oposición. Dimitió porque se hizo pública una grabación
en la que se escuchaba cómo el Presidente intentó frenar la investigación del
Watergate. Esta conducta podía suponer, en sí misma, un delito de obstrucción a
la justicia. Cuando la grabación salió a la luz, Nixon perdió casi todos los
apoyos que le quedaban, y ante la certeza de que sería destituido por el
Congreso, optó por marcharse.
¿Cómo llegó la investigación hasta el Presidente?
Cuando estalló el escándalo, la
primera reacción de la Casa Blanca fue tratar de contenerlo. Se realizó todo
tipo de maniobras de dudosa legalidad, incluyendo la entrega de dinero a los
detenidos para que no hablasen. Al principio, esta estrategia funcionó. Sin
embargo, uno de los detenidos empezó a "cantar" para obtener una
condena más benigna. Además, según la investigación avanzaba, cada vez había
más gente implicada que debía permanecer en silencio para que el escándalo no
siguiese creciendo. Algunas de estas personas se negaron a asumir toda la
responsabilidad e implicaron a sus superiores. El caso más significativo fue el
de John Dean, consejero del Presidente, que logró que el Senado le concediera
la inmunidad a cambio de revelar todo lo que sabía. Fue John Dean quien informó
de que quizá había unas grabaciones comprometedoras del Presidente.
¿Quién hizo las grabaciones del Watergate y cómo se descubrieron?
En 1971, Nixon había hecho instalar
un sistema de grabación automática en su despacho y otras dependencias
presidenciales. No era algo nuevo: otros presidentes, como Kennedy, ya lo
habían hecho. La finalidad principal era tener constancia exacta de las
conversaciones, por si acaso alguien luego decidía tergiversarlas en perjuicio
del presidente. Era, por lo tanto, una forma de guardarse las espaldas.
El sistema de grabación era
secreto. Aparte del propio Nixon, sólo conocían de su existencia unos pocos
colaboradores y, por supuesto, los agentes del Servicio Secreto que lo habían
instalado.
Como mencionamos en la respuesta
anterior, John Dean, consejero del Presidente, logró la inmunidad a cambio de
revelar lo que sabía del escándalo Watergate. Él no estaba informado de las cintas,
pero recordaba que, en cierta conversación que había mantenido con Nixon, éste
había hablado de manera peculiar, como si le estuvieran grabando. Dean
transmitió sus sospechas a los investigadores, que consiguieron que un
colaborador de la Casa Blanca reconociera la existencia del sistema de
grabación.
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| Uno de los aparatos de grabación instalados por el Presidente, hoy en día expuesto en un museo. |
¿Qué revelaban las cintas?
En las grabaciones se escucha al
Presidente y sus colaboradores más estrechos tramar o discutir todo tipo de
actividades ilegales, algunas de ellas anteriores al escándalo Watergate. Nixon
aparece como un político malhablado, vengativo y sin escrúpulos, en claro
contraste con su imagen pública.
La lista de posibles delitos que
pueden extraerse de las cintas es larga, pero lo que supuso la caída de Nixon
fue la conversación conocida como "la pistola humeante". Se llamó así
porque se consideró la prueba irrefutable de que el Presidente había tratado de
impedir la investigación del Watergate.
¿Por qué Nixon no destruyó las cintas?
En primer lugar, Nixon creyó que
nunca le obligarían a entregarlas. Pensaba que estaban amparadas por el
"privilegio ejecutivo", una figura jurídica que permite al Presidente
de los Estados Unidos mantener en secreto determinados documentos. Sin embargo,
el Tribunal Supremo, por unanimidad, rechazó estos argumentos y obligó a Nixon
a entregar las cintas. Destruirlas entonces hubiese supuesto un delito de
obstrucción a la justicia.
En segundo lugar, parece que al
principio el propio Nixon no era consciente de la gravedad de las grabaciones.
Posiblemente, no recordaba los detalles comprometedores de los miles de horas
de conversaciones contenidas en las cintas.
De todas formas, en las grabaciones
faltan 18 minutos y medio de una conversación que mantuvieron Nixon y su
principal colaborador poco después de que estallara el escándalo. Las
explicaciones que dio la Casa Blanca sobre el borrado "accidental" de
esos minutos son poco convincentes. En la actualidad, la cinta se encuentra en
una cámara especial para preservarla, esperando el día en que la tecnología
permita recuperar la conversación borrada.
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| Nixon disponiéndose a pronunciar un discurso a la nación acerca del Watergate. |
¿Quién fue Garganta Profunda?
El escándalo Watergate no se
hubiese desarrollado igual sin la atención de la prensa. En concreto, el
periódico The Washington Post realizó
una potente labor de investigación, publicando numerosas revelaciones sobre el
caso. Los periodistas del Washington Post
se vieron ayudados por un informante anónimo de alto nivel con el que mantenían
reuniones secretas. Durante muchos años, lo único que se supo de este
informante era que se hacía llamar Garganta Profunda, en referencia a una
película pornográfica de la época. Finalmente, en 2005, se reveló que Garganta
Profunda había sido Mark Felt, el número dos del FBI.
¿Qué fue la Masacre del Sábado Noche?
Presionado por la opinión pública,
Nixon se vio obligado a nombrar a un fiscal especial, Archibald Cox, para
investigar el Watergate. Para su disgusto, Cox resultó más independiente de lo
esperado. Cuando se reveló que existían unas grabaciones del Presidente, el
fiscal especial no tardó en pedir formalmente que se entregaran las cintas a la
investigación. Nixon se negó, pero Cox tampoco estaba dispuesto a ceder. Ante
esta situación, el Presidente ordenó al Fiscal General (cargo equivalente al de
Ministro de Justicia en España) que cesara a Cox. El Fiscal General prefirió
dimitir antes que cumplir esta orden. A continuación, Nixon se dirigió al
número dos del Departamento de Justicia y le ordenó que cesara a Cox. También
aquél se negó a cumplir la orden del Presidente y dimitió en protesta. Por
último, tuvo que ser el número tres del Departamento de Justicia quien cesara
al fiscal especial. Toda esta cadena de dimisiones y ceses ocurrió un sábado,
lo cual motivó el curioso nombre del suceso.
La Masacre del Sábado Noche fue un
fracaso para Nixon, que tuvo que enfrentarse a la reacción negativa de la
opinión pública. El Presidente se vio obligado a nombrar a un nuevo fiscal
especial y, con el tiempo, a entregar las cintas.
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| Manifestación contra Nixon. |
¿Por qué Nixon nunca fue a la cárcel?
Muchos de los implicados en el
escándalo Watergate acabaron en la cárcel, pero el Presidente nunca fue juzgado
y, por lo tanto, no recibió castigo alguno. En 1974, cuando Nixon dimitió ante
la certeza de que iba a ser destituido, el vicepresidente Gerald Ford se
convirtió en el nuevo presidente. Una de sus primeras decisiones fue indultar a
Nixon "por cualquier delito que hubiera cometido o pudiera haber
cometido". Gracias a ello, el expresidente se libró de ser juzgado y, con
bastante probabilidad, de ser condenado.
¿Cuál es el legado del escándalo Watergate?
Como es lógico, el escándalo
Watergate, que se prolongó durante más de dos años y dejó tras de sí un largo
reguero de cadáveres políticos, conmocionó a la sociedad estadounidense.
Especialmente chocante fue descubrir que el Presidente se había comportado como
un mafioso de una película de gánsteres. A los estadounidenses les resultó muy
difícil volver a confiar en sus representantes. Así, en las elecciones de 1976,
eligieron presidente a alguien de fuera de Washington, poco conocido hasta esas
elecciones: Jimmy Carter, Gobernador de Georgia.
Hoy en día el Watergate es
recordado como la madre de todos los escándalos, hasta el punto de que los
periodistas usan el sufijo -gate para
ponerles nombre a otros escándalos. No obstante, cabe preguntarse si la
experiencia del Watergate, en vez de dificultar que vuelvan a reproducirse
sucesos similares, lo que ha hecho ha sido volvernos más indiferentes ante los
abusos de poder. Resulta fácil imaginarse a un presidente haciendo lo mismo que
Nixon (o peor) hoy en día, pero ¿se le daría en la actualidad la misma
importancia? ¿Acabaría suponiendo su dimisión?






